Abstract
En un momento histórico en el que el uso de las nuevas tecnologías están sin duda marcando el devenir global, su entrada en el escenario literario y cultural supone un signo de desinstrumentalización del paradigma tecnocientífico, al tiempo que el arte y la literatura se empiezan a legitimar como herramientas epistemológicas. El resultado es la emergente articulación de una nueva y necesaria filosofía natural para el siglo XXI, que atendiendo al nuevo marco tecnológico y sociocultural, deshaga dualismos y dé cabida a la complejidad del mundo contemporáneo.